El placer del vértigo

El arte me despierta un placer contradictorio: el vértigo que me provoca encontrarme en el Peine del Viento, entre las olas, las rocas y la tensión del aire, se parece a lo que busco constantemente. Atraído por cómo Chillida trabaja el espacio, los vacíos, los encuentros y la fuerza del material, me enfrento a esas esculturas y entiendo que todo pasa por sentir esa tensión.


He dibujado Jacinto y los jacintos sin representar su muerte; desplazo el mito hacia la alegoría. La belleza del príncipe y las flores, las que nacen según la leyenda a partir de su sangre. Una estela atraviesa la mirada, mínimo recordatorio de cómo Céfiro cambia con el viento del oeste la dirección del disco hacia su final fatal. Céfiro, celoso y enfurecido, golpea, empuja y tensiona el espacio, casi como lo que acabo de sentir frente a las esculturas al final de la playa de Donosti.

Me resisto a representar el momento de la tragedia. Contenerla, desplazar las emociones o cambiar el enfoque de ciertas narraciones. Buscar momentos inesperados que descoloquen y desdramaticen.


La exposición de Lisboa en Plantome dura tres meses y la estamos planteando con cierto dinamismo; por eso algunas obras vendidas las vamos a reemplazar. Jacinto y los jacintos sustituye a Puck y mantiene la ligereza de la acuarela, cierta juventud ambigua y el diálogo entre personaje y vegetal que atraviesa el proyecto.

Atenea y el olivo reemplaza a las Sacerdotisas. Qué curioso que una diosa asociada a la guerra regalara el olivo como símbolo de la paz; ahí aparecen otra vez las paradojas que tanto me interesan. Mi Atenea conserva la sensualidad y el pecho descubierto de aquellas chicas, aunque aparece más serena y ambigua junto a la planta que la simboliza.


Contener la tragedia, desplazar las emociones o cambiar el enfoque de ciertas narraciones forma parte de mi inquietud. Sin embargo, en Azazel, Samyaza y Luzbel, los Ángeles Caídos, hice justo lo contrario: exagerar la soberbia, la ira o la pereza, combinadas con esa juventud ambigua que puntualmente se cuela en mi trabajo.

Me pasa que desarrollo una idea concreta y, tiempo más tarde, aparecen experiencias, lugares o recuerdos que resignifican todo. Me acaba de pasar con Céfiro en San Sebastián, que ha llegado después de dibujar a Jacinto. Quizá por eso mis imágenes vuelven cíclicamente y las normas que me impongo, unas veces las cumplo y otras las rompo.

P.D.: Plantome tendrá cambios hasta final de julio: obras que se van y otras que llegan. El proyecto continúa en movimiento. Enseñaré nuevos relevos, procesos y contradicciones en redes, la web y próximas cartas. Si estás en Lisboa, visita la maravillosa loja de plantas y tanto a ellos como a mí puedes consultarnos por piezas, proyectos o encargos.

1.- Selfie delante del Peine del Viento. Mayo de 2026

2.- Jacinto y los jacintos. 2026. 40x50 cms. Acuarela y ceras acuarelables. Ver en tienda
3.- Atenea y el Olivo. 2026. 40x50 cms. Acuarela y ceras acuarelables. Ver en tienda
4.- Azazel, Samyaza y Luzbell. 2020. 195x195. Acrílico/lienzo. Ver en tienda

Como siempre digo, escríbeme un mail  para saber qué te ha parecido o de qué cosas te gustaría que hablara. Recuerda que siempre contesto.

Las cartas salen los miércoles alternos, la próxima será el 3 de Junio. 

Si te has perdido alguna, pincha aquí y podrás leerlas


 



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