Plantas, dioses y otras historias

Asociamos el laurel a la gloria y, sin embargo, el mito más conocido ligado a él termina en desastre. Apolo y Dafne: la flecha de oro lo empuja al deseo mientras la de plomo la condena al rechazo. Busco cuadros, dibujos y esculturas y encuentro sobre todo representaciones barrocas del momento de la persecución, de la transformación, y entonces me asalta otra idea: el instante después, cuando ella se desvanece y él descubre que su triunfo sabe a derrota.

Ver proceso Adán y la Monstera y Dafne y el Laurel en Youtube

Mientras buscaba cómo unir lo vegetal y mis figuras para un proyecto con la loja de plantas Plantome, en Lisboa, pensé en el laurel. No quería que esas dualidades fueran solo mitológicas, y me atrajo alterar el momento que siempre hemos visto. Recordé entonces que la Ofelia de John Everett Millais fue una sorpresa porque no eligió el instante esperado.

 

Ovidio escribe sobre el laurel como símbolo de honor y victoria, y ahí está la paradoja. Hace muchos años pinté este mito en la captura y transformación; mis figuras aún eran casi monigotes y aquel trabajo terminó siendo el logotipo de las tarjetas de un súper amigo. Mucho más tarde enfrenté a Apolo con Dionisos en diferentes ocasiones: primero en mi blog, en 2013, y después en La Bacanal de 2020, donde aquellos dibujos se trasladaron a lonas grandes.

 Adán aparece en el cuadro sin quedar fijado a un episodio concreto. No está en el momento de la tentación ni en el de la expulsión del paraíso. A diferencia de la pareja del mito, aquí no ocurre nada: es una simple pose. Lo acompaña una Monstera, cuyo nombre popular —costilla de Adán— ya sugiere ese diálogo entre cuerpo y planta; si lo hubiese pintado un poco más abajo, quizá habría tenido que censurarlo con hojas de parra, como nos vienen obligando las RRSS.

Ver proceso Adán y la Monstera y Dafne y el Laurel en Youtube

Me encontré con una de las primeras clientas que me encargó un retrato de familia, cinco figuras 😅, y me contó que, además de ver su cuadro todos los días, aún conserva enmarcadas las postales de Los Gogós, imagen de la exposición Individuos de 2001 que hicimos en Selón con José Robles. En ellas ya aparecía otra relación entre figura y mundo floral: una flor grande, plana, absolutamente simbólica y con color detrás de cada personaje, más cercana a un signo o a un icono que a una flor real. Aún conservo aquellos dibujos, que eran bastante grandes y bastante icónicos, y sé que alguien más llegó a poner moldura a esas invitaciones. ¿Fuiste tú?

Vuelvo a Lisboa. En las primeras semanas de mayo mostraré allí mi trabajo en una colaboración con Plantome: ginkgo, monstera o laurel dialogando con mis figuras. Este espacio, que ya ha propuesto experiencias como conciertos de piano o sugerencias musicales en forma de listas de Spotify, sumará ahora trabajos míos relacionados con el mundo vegetal.

PD: Si alguna vez enmarcaste alguna invitación de mis expos, confiesa. Y si te has enamorado de alguna obra o estás pensando en un retrato, escríbeme.

1.- Dafne y el Laurel. 2026. 70 x 50 cms. Acrílico/lienzo. Ver en Tienda y en Youtube
2.- Ofelia. John Everett Millais - 1851- 52. 76x112 cms Óleo/lienzo. Tate Britain, Londres
3.- Lonas de la Bacanal.
4.-Adán y la Monstera. 2026. 70 x 50 cms. Acrílico/lienzo. Ver en Tienda y en Youtube
5.- Gogós de 2001. 110x75 cms Acrílico y carbón sobre papel. Interesados consultar.

Como siempre digo, escríbeme un mail  para saber qué te ha parecido o de qué cosas te gustaría que hablara. Recuerda que siempre contesto.

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